domingo, 9 de julio de 2023

PARQUE NACIONAL MARITIMO KISITE MPUNGUTI E ISLA WASINI

 A menos de una hora de nuestro alojamiento de Diani Beach, por la carretera que lleva a la cercana frontera de Tanzania, en el pueblo de Shimoni, está el embarcadero de donde saldremos a visitar el Parque y la isla de Wasini



Parece que vamos a volver a ver manglares....




Hoy es el día de la independencia (Madaraka day) y hay mucho turismo local, lo cual me encanta. En nuestra dhaw, solo vamos cuatro mzungus: Marina, dos chicos alemanes y yo..



Navegamos bordeando la isla de Wasini, a la que volveremos después. El perfil de la costa es rocoso, son arrecifes fósiles.


Los bosques que vemos son una seria invitación a volver y conocer la diversidad vegetal y animal: hay colobos y cangrejos del tamaño de un coco.



Solo vemos una pequeña playa.  La isla tiene unos cinco kms. de largo y unos 1.500 habitantes, repartidos entre la aldea que visitaremos después y Mkwiro, en el extremo oriental de la isla. No hay ningún medio de transporte, ni siquiera bicicletas.



Nos alejamos de la isla y ponemos rumbo al Parque Nacional Marítimo, formado por unas islas similares a Wasini, pero despobladas. Comprende 28 kilómetros cuadrados de arrecifes coralinos.










Aparecen delfines




Se puede hacer snorkel en esta zona. Solamente Marina y los dos chicos alemanes se lanzan al agua vigilados por un miembro de la tripulación. Los turistas keniatas que lo desean se zambullen con flotador, de uno en uno y acompañados de dos tripulantes, parecen tenerle mucho respeto al agua.









Marina es rodeada por un grupo de delfines. Dice que dan mucho respeto por la velocidad y fuerza con que se mueven.


Ahora volvemos a la isla de Wasini para comer allí.




En la guía de Lonely Planet se dice: "Wasini es la última perla del collar costero que se extiende por la costa de Kenia y Tanzania" En otros sitios hemos leído que es la pariente lejana de Lamu y  el archipiélago de Zanzíbar.


Una excelente comida suahili con pescado, arroz especiado, salsa de algas, mandioca y cangrejo.

Las construcciones de madera y palmas  son verdaderas obras de arte dentro de la  cultura popular.


Un baobab preside la aldea


Al terminar la comida, la mayoría de los turistas quieren regresar así que nos quedamos sin dar un paseo por la aldea y la pasarela que bordea los manglares. Me queda como tarea pendiente recorrer la isla a pie.




La vuelta a Shimoni es amenizada por la música que interpreta toda la tripulación y que es coreada por todos los keniatas de la barca. Lástima que terminó. 



domingo, 2 de julio de 2023

KAYA KINONDO: un bosque sagrado en la costa de Kenia


Cuando preparábamos la semana que ibamos a pasar en la costa de Kenia, me llamó la atención la existencia de  los Kaya, bosques sagrados "Mijikenda"  que se podían visitar. Cerca de nuestro alojamiento se encontraba uno de ellos: Kaya Kinondo, uno de los mas pequeños (unas 30 Ha.). Puesto a buscar  bibliografía apareció un informe de la Unesco que nos proporcionó mucha información. Una mañana fuimos a visitarlo.




La visita era guiada por uno de los miembros de la familia que hacen de anfitriones. Tras una pequeña introducción a la visita, en una de las construcciones de madera en las que son verdaderos artistas, nos informaron de que estaba prohibido recoger hojas o restos del bosques y había que ir cubiertos por una especie de sari negro.



Unas 64 familias de plantas están representadas aquí, con 192 especies en tan solo 30 Ha. Para mi, que conozco la flora de las regiones mediterránea y eurosiberiana, encontrarme con una región biogeográfica totalmente nueva fue una cura de humildad, abandonar la mirada taxonómica del botánico para ser la mirada del asombro ante lo nuevo. 



La mayoría de las explicaciones del guía eran etnobotánicas, de las aplicaciones medicinales de las plantas. Hay árboles de los que se obtienen fibras textiles, de otros son medicinas, como el caso del "árbol cocodrilo", por sus verrugas espinosas y que se aplican para los problemas dentales. Una explicación basada en la "magia simpática", lo semejante produce lo semejante, y que también se da en la medicina popular europea, donde las hojas de la Hepática nobilis, por ejemplo, se usan para tratar los problemas del hígado porque la forma lobulada de las hojas recuerda a este órgano. También existe el "viagra tree", de evidente utilidad.



Se trata de un bosque húmedo tropical, con un dosel arbóreo muy desarrollado y multitud de bejucos o lianas, como Ficus religiosa que crece sobre otros árboles a los que termina por ahogar.




Solamente uno de los árboles se podía tocar, el "árbol del abrazo". Investigando después, pienso que podría tratarse de Callophylum inophyllum, por que es considerado como sagrado en la vida de muchas poblaciones del océano Indico. curiosamente, es un árbol bastante tóxico, que si se le daña o hiere segrega un látex muy irritante.



La biodiversidad animal también es pasmosa, unas 56 especies de mariposas se han descrito aquí y 98 de polillas. Era un día lluvioso y solo pudimos ver este milpiés.





 Los kayas  bosques sagrados, están reconocidos como monumento natural por el estado y también por la Unesco. Se dejaron de usar por la poblacion local a principios del siglo XX por la presión de las religiones monoteistas dominantes en Kenia: el cristianismo y el islamismo.

Desde que se aposentaron en estas costas tribus Mijikenda provenientes del cuerno de África, parece que se usaron como centros de ceremonias, de enterramientos y también de refugios ante la presión de los esclavistas árabes o europeos. Se trata por tanto de un ejemplo en la relación tradicional del hombre con la Naturaleza.

Es importante su protección legal, porque están junto a la costa, donde la presión turísticas es incipiente, pero no nula. Además hay que tener en cuenta la presión de la población local sobre todo tipo de masa forestal para obtener carbón vegetal, que es la principal fuente de combustible.

jueves, 22 de julio de 2021

LA LOMA DE LOS CASARES: GEOLOGIA E HISTORIA EN CELADAS, TERUEL




En la parte oriental del término municipal hay una loma que destaca entre los campos de cultivo por su característico perfil de meseta o "muela", coronada por unas rocas blancas.



Esta loma tiene un perímetro muy sinuoso, y en la parte más cercana al valle del Alfambra los escarpes están más acentuados.


Esta loma está rodeada de las tierras rojas del Mioceno, donde la erosión ha ido desmantelando las calizas blancas, dejando unos cerros de materiales rojizos.




Cuando se asciende hasta la loma de Los Casares, se pasa en muy poca distancia por varios pisos geológicos del Terciario, o lo que es lo mismo, desde las tierras rojas del Mioceno llegamos a las calizas continentalesdel Plioceno. Los diferentes estratos, con sus colores, ofrecen una sencilla lección de estratigrafía.


La parte superior de esta loma es completamente llana.


Esta llanura ofrece un contraste con la  sierra del Pobo al fondo. Nos encontramos a una altura de 1200 metros y sin ninguna especie          de árbol. Hay campos cultivados, pero también abandonados y yermos que nunca fueron roturados para la agricultura.


 Las calizas blancas que coronan esta meseta se depositaron en un ambiente de lagunas continentales durante el Plioceno (entre 5 y 3 millones de años). Así que podemos imaginar esta llanura como el fondo de una extensa laguna que cubría toda la fosa de Teruel, desde el valle del río Alfambra hasta el rincón de Ademuz.




En el extremo más próximo al pueblo, se excavaron hace dos años las trincheras y restos del puesto de mando republicano durante la Guerra Civil.






Al fondo, en el monte de Santa Bárbara (con la ermita), se encontraba el sector franquista. El frente estuvo estabilizado durante casi dos años, con el pueblo en medio. Como el monte está formado por calizas jurásicas, podemos decir desde una perspectiva geológica, que la guerra se produjo entre el  Jurásico y el Plioceno.


Ahora el camino para llegar a la loma esta señalizado y han puesto unos paneles explicando los resultados del estudio arqueológico y el fin de la batalla. Ganó el Jurásico.





En el otro extremo de la loma, se conocen los restos de un antiguo poblado que le da nombre precisamente: "loma de los Casares". Solo quedan vestigios de muros, y con la  vista de un satélite, se aprecia mejor el trazado de este poblado.


Un historiador local del vecino pueblo de Villalba Baja sitúa estos restos en la Edad Media, aunque no hay ningún indicio documental, y atribuye su fin a la epidemia de peste del siglo XIV. A mi me seduce más la historia de un poblado de pastores bereberes que tuvo su esplendor en el periodo climático óptimo del medievo, pero que se extinguió entre la reconquista cristiana. El enfriamiento del clima que se produjo a principios de la Edad Moderna también pudo ayudar a u extinción.        





En la parte sur del pueblo hay otras lomas con el mismo perfil geológico y que se conocen con el nombre de la Losilla o Las Aceras. En el extremo que se asoma a la fosa de Teruel, cerca del pueblo de Concud, y cerca de la carretera de Teruel a Celadas, se conoce desde el siglo XVIII un yacimiento arqueológico, conocido como "Barranco de las Calaveras". Fray Jerónimo Feijoo le atribuyó a los restos fósiles, que debian ser muy abundante, su origen en una legendaria batalla entre celtas e íberos.



Los numeroso estudios paleontológicos que se han realizado y de los que hay numerosa bibliografía, datan este yacimiento en el final del Mioceno, y se ha documentado una gran lista de   vertebrados que incluye hienas, ciervos, caballitos antecesores del actual caballo y   hasta colmillos del temido "tigre de dientes de sable". Este periodo, conocido como "turoliense", por la importancia de los yacimientos que se encuentran en la provincia, coincidió geológicamente con un periodo en el que el Mediterráneo se secó.
Los huesos, que pueden verse a simple vista, nos hablan de una fauna propia de ambientes de sabana, con formaciones arbóreas abiertas.




Aunque se puede deducir el tipo de vegetación que reinaba en el Plioceno, con presencia de especies tan lejanas hoy como las secuoyas, seguramente, al final del Plioceno, con la llegada de los fríos glaciares del Cuaternario, llegaron también  especies vegetales de zonas boreales como la sabina albar. Seguramente, esta especie, adaptada a las parameras frías de Teruel y el Sistema Ibérico se extendió por estas lomas, en competencia con las carrascas y los quejigos. Hoy no queda prácticamente ninguna.



La vegetación dominante hoy, en las zonas que escaparon de la roturación masiva es un pastizal dominado por dos grandes grupos de plantas. Uno de los más numerosos es el de las "labiadas", con especies tan vistosas como las salvias (en la foto Salvia lavandulifolia), tomillos, lavanda, ajedrea y varias especies de Teucrium o "zamarrillas". Todas son arbustos que no suelen levantar más de 30 centímetros del suelo.


El otro grupo dominante es el de las gramíneas, que en algunos lugares       cercanos a las crestas venteadas, cubre casi al  100% del terreno. Hay especies muy características como la Festuca hystrix, el lastón (Brachypodium retusun) o varios tipos de estipas:


La  Stipa lagascae forma masas muy vistosas.


O la Stipa pennata con su aspecto plumoso.



En las cárcavas que forma la erosión se ven matas de arleras o agracejos (Berberis hispanica), algunas de un tamaño notable.



En el listado de plantas que florecen en la primavera está la dedalera (Digital oscura) de bonitas flores pero muy tóxica:



El aster de wilkom:



Y las vistosas matas de lino blanco:


También hay dos tipos de genistas o aliagas, como  la Genista escorpius:



O la vistosa Inula montana:



Pasear por esta llanura es hacerlo por una loma que se asoma a distintas partes del pueblo y es también hacerlo  por el fondo de una antigua laguna, cuando el clima del planeta era más cálido. 
Las predicciones de las temperaturas que se pueden dar a finales del siglo XXI si el cambio climático sigue avanzando, nos sitúan en un escenario similar al del Plioceno, cuando se depositaron estas calizas.
Ahora bien, el proceso que llevó al enfriamiento de la Tierra a lo largo de la segunda mitad de la Era Terciaria duró más de  30 millones de años. En cambio. el calentamiento actual de la biosfera terrestre se está produciendo en algo más de 200 años. Las consecuencias en el medioambiente son impredicibles.